Perro de Agua de los Caetes

Este afijo de los Caetes surge en la finca gaditana de la Fantasía, lugar donde estaba la familia de pastores con los perros de agua puros, y siendo una línea definida en funcionalidad y belleza, predominando la capa marrón y bicolor en marrón y blanco. La denominación de los Caetes es una de las líneas principales de la raza del perro de agua español

viernes, 10 de febrero de 2017

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Cómo hablarle a tu perro, según la ciencia



Las investigaciones llevadas a cabo en las dos últimas décadas demuestran que estos animales son capaces de entender la comunicación humana como ninguna otra especie


Los perros son especiales. Cualquiera que tenga uno lo sabe. Además, la mayoría de los dueños tiene la sensación de que su perro entiende todo lo que le dice y cualquier movimiento que hace. Las investigaciones llevadas a cabo en las dos últimas décadas demuestran que los perros son capaces de entender la comunicación humana como ninguna otra especie. Ahora bien, un nuevo estudio confirma que, si se quiere amaestrar a un nuevo cachorro, para tener el máximo de posibilidades de que el animal siga lo que le estamos diciendo, hay que hablarle de una determinada manera.



Cuando les hablamos utilizamos lo que se denomina el “lenguaje dirigido a los perros”

La investigación ya ha aportado una buena cantidad de pruebas de que la forma en que nos comunicamos con los perros es diferente de como lo hacemos con los seres humanos. Cuando hablamos a los perrosutilizamos lo que se denomina el “lenguaje dirigido a los perros”. Esto quiere decir que cambiamos la estructura de las frases, acortándolas y simplificándolas. También solemos hablar en un tono de voz más agudo. Lo mismo hacemos cuando no estamos seguros de que nos estén entendiendo o cuando nos dirigimos a niños muy pequeños.
Un nuevo estudio ha descubierto que, cuando hablamos a un cachorro, empleamos un tono más agudo aún, y que esta táctica, efectivamente, ayuda a los animales a prestar más atención. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, mostró que cuando se habla a los cachorros usando el lenguaje dirigido a los perros, estos reaccionan y atienden mejor al instructor humano que cuando se usa el lenguaje normal.



El análisis de las grabaciones demostró que los voluntarios cambiaban la forma en que hablaban a los perros de diferentes edades

Para comprobarlo, los investigadores utilizaron los llamados experimentos en play back. Grabaron a personas diciendo la frase “¡Hola! ¡Hola, bonito! ¿Quién es un buen chico? ¡Ven aquí! ¡Muy bien! ¡Buen chico! ¡Eso es! ¡Ven aquí, cariño! ¡Buen chico!” varias veces. Cada vez se pedía a la persona que hablaba que mirase fotos de cachorros, de perros adultos o de perros viejos, o que no mirase ninguna foto. El análisis de las grabaciones demostró que los voluntarios cambiaban la forma en que hablaban a los perros de diferentes edades.
Luego, los investigadores reprodujeron las grabaciones a varios cachorros y perros adultos y registraron su comportamiento de respuesta. Vieron que los cachorros reaccionaban más intensamente a las grabaciones hechas mientras los hablantes miraban imágenes de perros (al lenguaje dirigido a los perros).
El estudio no comprobó el mismo efecto cuando se trataba de perros adultos. Pero otros estudios que han registrado las reacciones de los canes a la voz humana en interacciones cara a cara, incluido el realizado en mi propia investigación, indican que el lenguaje dirigido a los perros puede ser útil para comunicarse con estos animales, sea cual sea su edad.

Seguir un dedo que apunta

También se ha demostrado que podemos comunicarnos con estos animales a través de gestos. Desde que son cachorros, los perros reaccionan a los gestos humanos, como el de apuntar, de una manera que otras especies no pueden. La prueba es muy sencilla. Ponga delante de su perro dos tazas idénticas cubriendo pequeñas porciones de comida, y asegúrese de que el animal no puede ver el alimento y no tiene ninguna clase de información sobre el contenido de las tazas. Entonces apunte con el dedo a uno de los dos recipientes mientras establece contacto visual con su perro. Este seguirá su gesto hasta la taza hacia la que usted apunta y la examinará con la esperanza de encontrar algo debajo de ella.



Los cachorros reaccionaban más intensamente a las grabaciones hechas mientras los hablantes miraban imágenes de perros

La causa es que el perro entiende que su acción es un intento de comunicarse. Se trata de algo fascinante porque parece que ni siquiera los chimpancés, que son nuestros parientes vivos más próximos, entienden el intento de comunicación de los humanos en esa situación. Ni tampoco los lobos –los parientes vivos más próximos a los perros–, aunque se hayan criado igual que estos últimos en un entorno humano.
Esto ha llevado a pensar que, en realidad, las habilidades y el comportamiento de los perros en este terreno son adaptaciones al medio humano. Es decir, que vivir en estrecho contacto con los seres humanos durante más de 30.000 años ha hecho que los perros desarrollen unas aptitudes comunicativas iguales en la práctica a las de los niños.
Sin embargo, existen diferencias significativas entre la manera en que los perros entienden nuestra comunicación y cómo la entienden los niños. Según la teoría, a diferencia de los niños, los perros entienden el gesto de apuntar como una especie de orden suave que les indica a dónde dirigirse, más que como una forma de transmitir información. En cambio, cuando el gesto se le hace a un niño, este piensa que le estamos informando de algo.



Los perros entienden el gesto de apuntar como una especie de orden suave que les indica a dónde dirigirse

Esta capacidad de los perros para reconocer las “directrices espaciales” podría ser la adaptación perfecta a la vida con los humanos. Por ejemplo, durante miles de años se ha usado a estos animales como una especie de “herramienta social” para ayudar en el pastoreo y la caza. En esas ocasiones había que guiarlos a lo largo de grandes distancias mediante instrucciones gestuales. Las últimas investigaciones confirman la idea de que los perros no solo han desarrollado la capacidad de reconocer los gestos, sino también una sensibilidad especial para la voz humana que les ayuda a distinguir cuándo tienen que responder a lo que se les dice.
Juliane Kaminski es profesora de Psicología en la Universidad de Portsmouth.
Cláusula de divulgación: Juliane Kaminski es consultora de Dognition.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la web The Conversation.
Traducción de News Clips.
Web de origen:http://elpais.com/elpais/2017/01/16/ciencia/1484566962_916101.html?id_externo_rsoc=FB_CC


miércoles, 8 de febrero de 2017

martes, 24 de enero de 2017

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Tato ya tiene un perro de agua español de los caetes.




Tato ya tiene un nuevo amigo que le hará la vida mas segura y divertida. Nos sentimos orgullosos de un perro de agua español de los Caetes, forme parte de la familia de Tato. Turco I de los Caetes ya esta en su casa, adiestrándose para ayudar a su nuevo dueño, Tato. Nos sentimos muy afortunados al donar a Tato para ser entrenado como perro alerta médica.

Adiestran a un perro para avisar de las subidas y bajadas de azúcar de un niño con diabetes.
  • El menor de tan sólo ocho años se convierte en el primer diabético de Marbella con un animal de alerta médica

El páncreas de Tato dejó de producir insulina hace cuatro años y medio sin que los pediatras del Hospital Costa del Sol fuesen capaces de explicar la causa a sus padres. Al niño, que el pasado mes de diciembre cumplió 8 años, le fue diagnosticada una diabetes tipo 1. En aquel momento todo cambió para esta familia de Marbella, desde entonces siempre pendiente de los niveles de azúcar del pequeño. La calidad de vida de este hogar ha empezado a ganar enteros desde que hace apenas unas semanas adoptaran a Turco, un perro de agua que está siendo adiestrado para detectar y avisar de las subidas y bajadas de azúcar que sufra Tato a lo largo de los años.
La iniciativa se circunscribe a un programa piloto desarrollado por Marbella Canina, concretamente por el presidente de la asociación, Sergio Moya, adiestrador profesional que integra operativos de búsqueda de personas y que de forma totalmente altruista está educando a la mascota para el pequeño Tato, que se convierte así en el primer propietario de un perro de alerta médica en Marbella
En España no existe un registro oficial del número de canes entrenados para detectar mediante el olfato cambios químicos en las personas a las que acompañan y avisan. Concretamente, hay animales adiestrados para la detección de determinados tipos de cáncer, diabetes o epilepsia. No obstante, el presidente de Marbella Canina explica que, según la información que intercambian las distintas asociaciones, en el país sólo se contabilizan una treintena de perros de alerta médica.
Las noches son los momentos más críticos en la vida de Tato porque las descompensaciones son más difíciles de reconocer. Así que desde que le diagnosticaron la diabetes sus padres pasan buena parte de las noches velando el sueño del menor, vigilando que una bajada de azúcar no comprometa la salud del pequeño. «Tengo unas ganas locas de que el perrillo empiece a marcarnos cuando el niño esté bajo. No coger a tiempo una hipoglucemia puede acarrear problemas muy importantes, incluso inducir un coma», asegura Torcuato Germán Pérez, Tato padre, que es, además, vocal de la Asociación de Diabéticos de la Costa del Sol (ADISOL).
El adiestrador confía que en seis meses el perro empezará a marcar de manera fiable las bajadas y subidas de azúcar del niño «como en cualquier otro entrenamiento basado en el olfato». Avisará ladrando. ¿Qué gana Tato con este marcaje activo? Tiempo. El niño o sus padres cuentan con margen de reacción para medir los niveles de azúcar y tomar las decisiones necesarias: regular los niveles mediante la administración de insulina o ingiriendo un simple zumo. De esta manera el chivato de Turco evitará que su dueño sufra picos extremos. «Hay que entender que es un perro y puede fallar, pero en cierta manera su presencia va a normalizar la vida de mi hijo», explica el progenitor. Se estima que un perro es capaz de marcar tanto hipoglucemias como hiperglucemias, es decir, bajadas o subidas de azúcar, con una antelación de 20 minutos.





Turco es ya la sombra de cuatro patas de Tato. Bajo la supervisión de Moya el perro ha comenzado un programa de entrenamiento ad hoc y diario en el que se le dan a oler muestras de sudor y saliva del niño para enseñarle a marcar cuando los niveles de azúcar lleguen a determinados valores. «Al perro le enseñamos a que tenga una respuesta ante un olor determinado. En realidad él no sabe si es una subida o una bajada. Simplemente ese olor de referencia que nosotros hemos creado en el perro es el que va a hacer que active el marcaje que le hemos dicho que tiene que hacer», indica Moya.
El aprendizaje se realiza a través del juego y el refuerzo positivo, con ejercicios cortos y consecutivos que se desarrollan en la calle pero también de forma muy importante en la vivienda del niño para que el perro aprenda a asociar y desasociar olores, por ejemplo, la combinación de colonia y sudor de su amo, y que así no haya errores. El entrenamiento se perpetuará durante toda la vida del animal con sesiones cada vez más distanciadas en el tiempo.
Los entrenamientos de alerta médica no son servicios baratos. Los educadores cobran 6.000 euros o incluso más por este tipo de programas. En el caso de Turco el adiestramiento está siendo gratuito después de que Moya presentara el proyecto como un piloto a ADISOL.
Tato padre reconoce que su hijo lleva dándole «la brasa» años con tener un perro, pero no fue hasta hace tres cuando una amiga le habló de estos perros especialmente entrenados para detectar la diabetes. Un asunto al que empezó a darle vueltas y que finalmente Moya está llevando a puerto. «Tuvimos suerte de que Sergio contactara con nosotros. Nos desplazamos con él a un criadero en Ubrique (Cádiz) donde seleccionó a Turco de una camada de cuatro cachorros. Y tuvimos la suerte también de que, además, nos regalaran el perro al enterarse de que iba a ser entrenado para alerta médica», relata Tato padre.
El entrenador de Turco explica que los perros de alerta para diabetes tienen que ser adiestrados de forma específica para cada persona. No se puede entrenar un perro genérico, pero en teoría cualquier raza si valdría para ello. Moya cuenta que seleccionó a Turco por ser un cachorro juguetón, por su alto nivel de concentración y capacidad olfativa. Tres cualidades que convierten a esta mascota en un seguro de vida peludo para el pequeño Tato.

Texto de Diario Sur Marbella

miércoles, 11 de enero de 2017

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Perro de Agua Español de los Caetes


Este afijo de los Caetes surge en la finca gaditana de la Fantasía, lugar donde estaba la familia de pastores con los perros de agua puros, y siendo una línea definida en funcionalidad y belleza, predominando la capa marrón y bicolor en marrón y blanco.  

La denominación de los Caetes es una de las líneas principales de la raza del perro de agua español.  
José María Piñero López. Con la tecnología de Blogger.

Este blog esta dirigido a todos aquellos amantes del Perro de Agua. Perro de Agua de los Caetes belleza y funcionalidad.